Había amanecido un día agradablemente cálido y luminoso. Esa mañana, decidí trabajar en casa, entre los árboles, sacando las ramas secas que habían ido cayendo bien por acción de los fuertes vientos, durante los fríos meses de invierno que ya comenzaban a desvanecerse, bien, simplemente, por fin de ciclos. Es una tarea agotadora, pero no menos gratificante. Cuando hubo hambre, tomé un almuerzo ligero bajo la sombra vegetal y, después, al sol, a recibir su caricia de vida...
Me senté, sin pretenderlo, junto a un gran cardo que se veía pletórico y rebosante de verdes gracias a las últimas lluvias ocurridas días atrás. En contraste, se advertían claramente sus púas lechosas, turgentes. Vino a mi recuerdo el dolor incisivo que sentí relampagueando en mi cuerpo, en ciertas ocasiones en que había padecido esos piquetes. Me quedé mirándolo un momento, en silencio, y, de pronto, con mi mano movida por voluntad, comencé a acercarme y a acariciar suavemente una de sus hojas. Recorrí lento cada una de sus agudas agujas, casi explorando sensaciones, percibiendo su aspereza, con delicadeza... muy suave... sutilmente... De pronto, me di cuenta que no había ocurrido el dolor, no había heridas ni daños colaterales ni pinchazos ni nada de eso; sólo, un universo vuelto enriquecedora experiencia.
A partir de semejante vivencia, fue claro para mí comprender que no son las espinas las causantes del infortunio, sino nuestro abordaje distraído, invasivo, poco amoroso y desprovisto de consciencia, el que nos pone en estado de crisis.
Luego, como con el cardo... con todo, con todos.
Así, permanecí un tiempo indefinido sosteniendo el contacto, anclando el aprendizaje, agradeciendo la revelación íntima, sintiendo…
(foto tomada de la web)
En un día gris, los colores no se pierden.Uno se pierde de los colores en un día gris...
De poco sirve soñar con fantásticas y distantes realidades si, en tanto, se nos pasa desapercibida la magia en lo pequeño, el encantador misterio de lo minúsculo y próximo que nos acerca cada momento.
Iba pasando junto a una puerta entreabierta, por el largo corredor.
De pronto, sin saber por qué, me encontré volviendo sobre mis pasos, camino a su cama de sábanas blancas, almidonadas con el apresto del dolor y la impotencia. Cuando estuve a su lado, apoyé mi mano sobre su pierna y le sonreí amablemente, mientras me oía decirle(me)...
"Soltar...
Aquello con lo que no podemos hoy, soltar. Es eso: soltar o hundirse con el lastre que pesa.
Soltar en la confianza de que, en el transcurso de nuestro camino personal, la Vida volverá a ofrecernos tantas oportunidades como fueran necesarias para revisar aquel momento, para comprender, para sanar y aquilatar, ahora, a la luz de una mirada renovada.
Soltar... para seguir"
Se aguaron sus ojos verdes y, conmovida, despegó los labios, iluminándose(me) con un "gracias...". No tenía más para decirle, sólo eso que lo era todo.
Retomé el curso de mis pasos.
Salí como había entrado, sin expectativa, la marcha lenta, el rumbo despejado.
Mientras, volvía a mí como una reverberancia, como un oleaje manso a orillas mi playa íntima...
"soltar...".
Ante la convulsión febril de un mundo álgido, "SIMPLEMENTE", CERRÁ TUS OJOS, buscá el SILENCIO ÍNTIMO y,, trayendo PLENA CONSCIENCIA al INSTANTE PRESENTE, "ILUMINÁ TU MOMENTO".
Hoy, y cada HOY, que es AHORA, que la LUZ que portás que procede del SER que SOS, fluya hacia tu humanidad, GUÍE tus PASOS y SEAS LUMBRERA a tu alrededor.
ES, la SUBLIME ANTORCHA INTERNA,
COORDENADA INFINITA,
VERSO de ETÉREA SUSTANCIA,
DESCANSO en el SENDERO del BOSQUE ESTELAR...
Un 12 de octubre de hace ya 5 siglos y 26 años atrás, algunos barcos procedentes de España fueron avistados desde la costa de una tierra virgen y fecunda por la criatura humana que vivía en íntima comunión con la Naturaleza, pulsando, su sangre, al unísono con el latido de la Madre. No era América como se llamaba ese rincón del Mundo, tal como la actitud hostil del invasor pretendió, luego, imponer en un acto de sometimiento. Su nombre, dulce como la miel, se pronunciaba al aire...
"Abya Yala...”
... "tierra madura", "tierra viva", "tierra de sangre"...
La Luna, cuentan, estaba en fase media, e iría creciendo en luz... y dolor por el minuto de sombras que la humanidad estaba a punto de transitar. Dolor, humo y hedor. Luego, un silencio incomprensible, inconcebible, un adormecerse en la futilidad del ego, conquistador de su propia miseria.
Anclado en un instante presente del tiempo subjetivo, vuelve, ahora, esa experiencia vital, madura en consciencia. Vuelve a sanar la raíz de aquel tajo hondo en la carne emocional, vuelve trayendo el esclarecimiento del entendimiento aquilatado: Amor, fuerza cohesiva, origen, sustento y propósito primero y último de todo.

Que la magia de estos acordes de luz y colores encante tu mente para que entre en armónico cauce, se serene, reconectando con la magnificencia de la Creación a la cual pertenece, y, una vez en calma, despeje la vía para que el Ser que te nutre de vida y conciencia exprese su Esencia desplegada en un sin fin de matices a través de tu hermosa humanidad.
NO RENUNCIES A NADA QUE ENCIENDA EN VOS LA PASIÓN, A NADA QUE HAGA LATIR MUY FUERTE EN VOS TU CORAZÓN, QUE DESPIERTE EN VOS EL MÁS ELEVADO SENTIMIENTO DE AMOR.
AUNQUE FLUYA CONTRA CORRIENTE, AUNQUE DESAFÍE TODOS LOS MANDATOS, TODOS LOS PERMISOS OTORGADOS, TODAS LAS CONVENCIONES, TODO LO ESTABLECIDO, TODAS LAS MORALES ("¡TODAS!"), NO RENUNCIES JAMÁS, BAJO NINGÚN PUNTO DE VISTA, por más imposible que parezca el realizarlo o alcanzarlo. NO DESISTAS JAMÁS DE AQUELLO QUE AMÁS. NO RENUNCIES BAJO NINGÚN CONCEPTO, ANTE NINGUNA CIRCUNSTANCIA que se presente en el afuera, por más desalentadora que se muestre, NUNCA, JAMÁS RENUNCIES A LO QUE AMÁS, QUE NADA TE AMEDRANTE. PORQUE ESO QUE AMÁS ES EL REFLEJO DE LA VERDAD, ESA ES LA ORIENTACIÓN DEL ESPÍRITU EN TU CAMINO DE VIDA, SU GUÍA INDELEBLE, TU ORIGEN Y DESTINO, LO QUE SOS. Lo demás es humo, es implante, es condicionamiento, es manipulación, es proyección interna de miedo y culpa resultantes de una cultura y educación recibidas y adquiridas, es artificial y, por eso, "es falso y no se sostiene por sí mismo".
LA VERDAD NO PUEDE SER SINO "UNA", por lo tanto UNE, no separa. Lo demás es ideología, es límite, es frontera, induce a la fragmentación que trae confusión, división, separación, miedo, "todo el miedo", odio, resentimiento, y te vuelve "un eterno enemigo en tu propia guerra".
Ahora, SOS CONSCIENTE de esto y "SER CONSCIENTE" de esto "TE DEVUELVE EL PODER DE ELECCIÓN".
