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domingo, 22 de junio de 2014

Decía Kandinsky que la línea es un ente invisible, un punto que, rompiendo su estado de reposo, se lanza a vagar por un plano delineando un trazo. Quien traza tal trazo también es como un punto vuelto línea, rompiendo la monotonía del estatismo, reinventándose continuamente en un espacio sin orillas.