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lunes, 4 de noviembre de 2013

Hay, en la dinámica humana, cuestiones que, desde la razón, no llegan a comprenderse... Hay lazos tan sutiles como indelebles que sostienen y nutren el contacto, aún cuando dos personas, por algún motivo, no comparten la proximidad física. Están los que se aventuran a entrar en terrenos de tecnicismos místicos en el afán de definir y explicar un acontecimiento vital que, mayormente, no necesita de palabras para ser. Hay afinidades impostergables, inquebrantables, inolvidables entre esas expresiones del Espíritu que son las almas. Hay travesías compartidas desde el preciso momento en que, desprendiéndose como gotas de la Fuente inextinguible de la que proceden, abrazan las formas para experimentar la conciencia desde la materia. Desde entonces, caminan juntas. Y digo "desde" porque, para jugar este Juego, a veces doloroso, a veces glorioso, pero siempre enriquecedor, se montan en la cuerda del Tiempo que besa el párpado de la Conciencia Pura dando origen a la Ilusión. 
Desde entonces se buscan en sus pasos sobre esta tierra, en este mundo para bailar la más bella danza hecha poesía.