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jueves, 1 de noviembre de 2012

Ensúciame con purezas…,
una rosa,
una mariposa,
una nube,
un rayo de sol,
una esmeraldina hoja
de algún bosque mensajera,
un quiebre de ramas
entre la hiedra,
un aroma
a resinas…;
me ensucias ...
con el aliento de vida,
con el soplo del viento,
con la brizna distraída
que, a tu paso,
se desmaya
y se recupera,
sumida
en
el
embrujo
de sus ensueños,
que ha visto
tamaña envergadura,
la de un caballero
valeroso
y sin armadura.